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EL PROTECCIONISMO AUTƉNTICO EN ALERTA: POCHA Y GUILLERMINA ESTARƍAN EN PELIGRO!

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El Ministerio de Desarrollo Sostenible de la Nación autorizó el traslado a Brasil de Pocha y Guillermina, las dos elefantas que se encuentran en el Ecoparque de la Ciudad de Mendoza, los animales no soportan el viaje, luego de que llegan, se enferman, luego se mueren y nunca sabemos la realidad de lo acontecido ya que se resulta imposible fiscalizarlo una vez que se van. El millonario y cruel negocio en el año 2021 que estÔ a la vista de todos.

Ā Antiguamente, existĆ­an 350 especies de elefantes a lo largo de todo el mundo. Pero desde hace unas dĆ©cadas, solo existen dos: el africano y el asiĆ”tico. Del primero, quedan alrededor de 415.000 ejemplares, la población disminuyó un 86 por ciento en los Ćŗltimos 30 aƱos y segĆŗn la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)Ā ā€œSe encuentra en peligro de extinciónā€. La suerte del elefante asiĆ”tico tambiĆ©n es dramĆ”tica ya que solo quedan 40 mil ejemplares en todo el mundo.

¿A qué se debe esta merma mundial? En primer lugar a la caza furtiva de marfil, algo que en el 2021, el hombre no puede desterrar. El segundo factor es la pérdida de sus hÔbitats debido al desarrollo de Ôreas residenciales, a la agricultura o al turismo. Y nuestro país, que supo tener una cantidad elevada de elefantes, hoy corre la misma suerte que el resto del mundo.

Ā EN ARGENTINA, LA CORRUPCIƓN TAMBIƉN MATA A LOS ELEFANTES

Hoy en territorio nacional solo quedan 6 elefantes vivos. Cuatro de ellos se encuentran en el Ecoparque de Mendoza: Pocha y Guillermina (madre e hija asiÔticas), Tomy (también es asiÔtico y es el único macho) y Kenia que llegó desde África. Las otros dos Kuky y Pupi son africanas y se encuentran en el Ecoparque de la Ciudad de Buenos Aires. Desde junio de 2018 cuando después de 130 años de su inauguración el Zoológico de Buenos Aires dejó de existir como tal, la mayoría de estos lugares en todo el país, se fueron transformando.

Pero el traslado y cuidado de los animales, es un negocio corrupto que dejan millones de pesos a directores y funcionarios a los que nada les importa. Es ley que los elefantes deben ser reubicados. Y curiosamente, Argentina tiene un santuario natural que se encuentra entre los mÔs grande del mundo. Sí, leyó bien: y aparte ningún lugar existe un santuario mixto con las dimensiones que tiene la Fundación Tekove Mymba en Entre Ríos.

Fundada en el aƱo 2015 por el biólogo Juan Manuel Paccot (38), este paraĆ­so natural cuenta con mil doscientas hectĆ”reas para construir ā€œEl Arca de NoĆ© nacionalā€. En pareja desde hace 16 aƱos, Juan cumplió su sueƱo: crear un lugar en el mundo que salve la vida de animales en cautiverio y en situación de calle.

Y cuando se enteró que en el paĆ­s habĆ­a 10 elefantes que debĆ­an ser trasladados, ofreció su santuario para albergarlos. AhĆ­ fue cuando Paccot descubrió que detrĆ”s de los elefantes, habĆ­a un gran negocio. ā€œCuando en nuestro paĆ­s quedaban 10 elefantes, comencĆ© a tramitar los permisos de traslados. Siempre pensĆ© que los cuidadores y los directores de los distintos lugares eran personas que amaban a los animales, pero me di cuenta que no. La mayorĆ­a decidió trasladarlos a un santuario… Ā”en Brasil!ā€.

Un cuento chino

Trasladar un elefante lleva aƱos de preparación y le provoca al animal un estrĆ©s que termina causĆ”ndole la muerte. Esto fue lo que pasó con la elefanta Mara quien en mayo del 2020 fue trasladada al santuario de elefantes en Mato Grosso, Brasil. ā€œPara trasladar a ese elefante estuvieron haciendo campaƱas y recaudando fondos durante mĆ”s de cinco aƱos.Ā La misma es dirigida por Scott Blais quien ademĆ”s posee otra fundación en Tennesse Estados Unidos y en donde hace unos aƱos anunció que recaudó 50 millones de dólares en causas para conĀ estos animalesā€, afirma Juan.

El día que trasladaron a Mara, la gente salió a saludarla y a darle el aplauso final desde los balcones de sus casas en el barrio de Palermo. Los trabajadores y cuidadores del Ecoparque, se abrazaban y lloraban. En medio de la pandemia, una camioneta con su último cuidador, acompañó al camión hasta la frontera con Brasil. Luego de cuatro días de viaje, la elefanta llegó al lugar y fue fotografiada y hasta se hizo un video que actualmente se puede ver en YouTube.

Sin embargo, tres meses despuĆ©s, nadie volvió a tener noticias de Mara. Mucha gente comenzó a escribir a la pĆ”gina del santuario y no hubo respuestas.Ā Dora SosaĀ dueƱa de la elefanta en el Circo Rodas, les escribió en varias oportunidades pidiendo noticias de Mara y lo Ćŗnico que recibió fueron fotos y videos viejos. ā€œNadie tiene dudas que lamentablemente, Mara estĆ” muerta –asegura Juan-. Porque recibieron decenas de pedidos que hagan un video con un papel con la fecha actual y nunca lo subieron. Incluso borran esos comentarios de la pĆ”gina.

AdemĆ”s, ya les pasó esto en el 2020 con Ramba, una elefanta de Chile.Ā Juntaron plata durante 10 aƱos y cuando la trasladaron, al mes se les muriĆ³ā€.

 

Al parecer, ni los anteriores directores de Buenos Aires, ni los actuales responsables del Ecoparque de Mendoza, se tomaron la molestia de leer este libro. En el momento en el que se escribe esta nota, dos de las cuatro elefantas mendocinas, Pocha y Guillermina, madre e hija; estaban siendo torturadas para poder meterlas dentro de la caja que las iba a subir al camión para llevarlas al santuario de Brasil. ā€œLo mĆ”s triste este hace varios dĆ­as que no les dan de comer. Las estĆ”n matando de hambre y les ponen la comida en las cajas para que entren. Pero las elefantas se estĆ”n resistiendo. Un maltrato que nos hizo llorar a todos los que estamos acĆ”ā€, confiesa una de las personas que prefiere no dar su nombre por temor a lo que le puede llegar a pasar.

 

 

El sĆ”bado 28 de agosto, se les vencĆ­a el permiso para el traslado. Y aunque el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible Juan CabandiĆ©, habĆ­a declarado pĆŗblicamente que ā€œLos seis elefantes se iban a quedar en Argentinaā€, a Ćŗltimo momento cambió de parecer y autorizó su traslado. Cuando salió el permiso, el abogado Martin Francolino, presentó un Habeas Corpus para intentar frenarlo, pero no tuvo eco en la justicia argentina. ā€œMe llama mucho la atención que hayan autorizado el traslado a un santuario que dirige un seƱor que tiene denuncias de lavados de activos y de maltrato animalā€, asegura Francolino.

Hoy Pocha y Guillermina aguantan estoicas el hambre y la tortura porque no quieren subirse a esa caja de madera donde posiblemente, encontraran una muerte segura. Como Mara, como Ramba, como cientos de elefantes en el mundo. Un llamado a la conciencia de todos los que, por unos millones de pesos, permiten que esta masacre continĆŗe.

 

 

Originally posted 2021-09-01 01:41:05.